La
historia se escribe con el esfuerzo diario, con el trabajo de las personas
anónimas que día a día han intentado dar lo mejor de sí mismos para conseguir metas
imposibles. Gracias a ellos, ahora os podemos contar nuestra historia.
1924, Carme Rubert Sureda. La semilla
de lo que ahora somos empieza el 24 de marzo de 1924 cuando los administradores
de la herencia de Carme Ruberts Sureda, Mossèn Francesc Pou Arrom, Vicario de la
Parroquia de Sant Jaume; Joan Massanet Moragues, ex- alcalde de de Palma; y una
familiar de la Señora Rubert, Mª Dolors de la Peña y de la Peña; siguiendo las últimas
voluntades y el deseo de dar su patrimonio para la creación de una Fundación de
carácter benéfico y religioso, acordaron destinar parte de la herencia Rubert para
la creación de un asilo. Así es como la finca de s´Hort del Terreno i su casa principal
pasan a ser la Escuela Natzaret dedicada, tal y como dicen sus estatutos: “a satisfacer
las necesidades físicas de los asilados y se dará a estos una educación moral e
intelectual y los medios para desempeñar dignamente una profesión u oficio, dentro
de los más estrictos fundamentos católicos”.
1946, Jaume Bosch Vanrell. Las penurias
de la posguerra provocaron un incremento del número de acogidos y agravaron las
carencias de nuestra sociedad. Este hecho puso de manifiesto la necesidad de crear
una nueva institución destinada a ayudar al alumnado de Natzaret. Ante esta difícil
situación, Jaume Bosch Vanrell en el 1946 dejó en herencia su patrimonio a Natzaret
de manera que el rédito económico fue invertido en la manutención del máximo número
de alumnos posibles. Finalmente, en 1955 la Fundación Bosch Vanrell fue oficialmente
adscrita a la Fundació Natzaret.
1987, Magdalena Frontera Ensenyat. En
1987 Magdalena Frontera Ensenyat dona parte de su herencia a la Fundació, completando
así una vida de frecuentes donaciones y dedicación a nuestra entidad.
Natzaret, de
ayer a hoy.
Después de más de ochenta años, miles de
niños han pasado por la Fundació. Hemos cumplido fielmente con la voluntad de nuestros
fundadores: dar acogida a aquellos niños y niñas procedentes de familias que no
podían satisfacer las necesidades de sus hijos. Pero el tiempo no se para y nosotros
tampoco, así es que nos tenemos que ir adaptando con los nuevos modelos educativos
y nuevos retos.
Natzaret, el tiempo actual.
Una educación integral e individualizada y la consolidación de los lazos familiares
y sociales de los niños son las pautas de las corrientes pedagógicas actuales. Estas
demandas sociales nos indicaron que había que actualizar la Fundació con la consiguiente
revisión de los estatutos y la adaptación de nuestras dependencias a la realidad
de hoy.
Y así fue como empezamos a trabajar en unos estatutos que conservando el espíritu
de nuestra Fundació, diesen una respuesta a las necesidades actuales. Finalmente,
el 30 de mayo de 1988 Teodor Úbeda, obispo de Mallorca en ese momento, como presidente
de la Fundació, firmó los nuevos estatutos de la Fundació Natzaret, que se ajustaron
en el año 1997 a la nueva Ley de fundaciones, y que posteriormente el 8 de noviembre
de 2005, eI Ilmo. y Rvdmo. Jesus Murgui Soriano, actual obispo de Mallorca y también
como presidente de la Institución firmaron la nueva reforma de dichos estatutos,
cumpliendo la reforma de la Ley de 2002, y que ratifica nuevamente el objetivo
de la Fundación:
“…el objetivo de la Fundació es el acogimiento temporal y la educación integral
de menores de ambos sexos procedentes de entornos con importantes carencias familiares
y sociales”
De esta definición se desprendió la necesidad de reconvertir el casal de grandes
espacios, en un lugar espacioso y diáfano, distribuido en pequeños módulos para
el acogimiento de cuarenta alumnos entre doce y dieciséis años, en aulas polivalentes
que permitan llevar a cabo programas educativos y formativos y en dependencias en
las que puedan promoverse actividades para los no residentes, en definitiva, abrir
el casal a la sociedad.
fundacionatzaret@fundacionatzaret.org
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