Palabras
del vicepresidente
Hace ochenta y dos años, uno tras otro, que la Fundació
Natzaret trabaja para mejorar las condiciones de vida de muchos jóvenes, niños y
niñas que sufren graves carencias en su entorno familiar y social. Ochenta y dos
años de esfuerzo constante e ilusión permanente, durante los cuales la adaptación
de la institución al carácter cambiante de la sociedad nos ha obligado a mantenernos
siempre abiertos y atentos a las reformas, que en cada momento histórico, nos ha
requerido para mejorar el servicio que ofrecemos a los menores: colaboradores diversos,
pequeños y grandes proyectos, nuevos planteamientos, críticas certeras y equivocadas,
nuevos programas nacidos para sustituir otros ya antiguos, pequeñas historias tristes
y alegres, diferentes visiones de futuro, momento de crisis…y ahora finalmente otro
cambio de imagen.
Sobre todo esto hemos obtenido unos buenos resultados, Pero han sido sin lugar a
dudas, los propios niños y niñas acogidos a lo largo de esta dilatada etapa los
que nos han mostrado las vertientes innovadoras que debíamos tomar en cada nuevo
viraje del horizonte soñado en cada pequeño avance comunitario de la vida de Natzaret.
Las situaciones, nunca han sido fáciles. No obstante, hemos aprendido a convivir
con la dificultad del día a día, a trabajar en equipo y en colaboración con los
niños, lo cual nos ha hecho ver que con el soporte, la ilusión y la esperanza de
los educadores y educantes se puede vencer cualquier contrariedad y que el hoy,
puede ser, sin duda, mejor que el ayer, si mantenemos este esfuerzo conjunto. La
virtud y la fuerza de nuestra Fundació ha sido, el saber adaptarse a cada persona,
a cada situación y a cada problema, a la exigencia innovadora del tiempo actual.
“Hoy puede ser mejor que ayer”
Dicen que las personas, cuanto mayores se hacen, más difícilmente se adaptan a los
cambios generados por las nuevas situaciones. Puede que por el entusiasmo y la espontaneidad
que nos transmiten día a día los niños y niñas con los que tratamos, la Fundació
se mantenga activa y dinámica y no pare ni un solo instante de funcionar, de imaginar,
de crear, de realizar nuevos proyectos y de iniciar nuevos programas. Este año presentamos
dos: el Programa Niu y el Programa Alter, sobre los cuales encontrareis información
en las páginas posteriores. Queremos avanzar, que estos programas son el resultado
de la búsqueda constante de soluciones educativas que se adecuan a las nuevas situaciones
sociales y a las necesidades de nuestros jóvenes, que no tienen nada que ver con
las necesidades de hace quince años. Hoy, las corrientes de orientación pedagógica
nos llevan a otros parajes, y nos confirman que es cada vez más importante dar soporte
al entorno de los niños y sobre todo, dotarlos de la autoestima necesaria para que
ellos mismos puedan afrontar los problemas que se les plantean a lo largo de su
vida.
Y hace unos años que, ante los nuevos retos educacionales, tuvimos que pararnos
para reflexionar con la finalidad de planificar los cambios necesarios para poner
al día la institución y los programas formativos de acogimiento. Esto se ha traducido
en un cambio de estatutos y una remodelación del casal residencial. Ahora presentamos
el tercer paso de esta etapa de cambios, una nueva imagen que proponemos para la
Fundació: más actual, más comprensible y más unificada. Es el reflejo de una nueva
etapa que esperamos que sea tan generosa en buenos resultados cómo lo fueron etapas
precedentes.
Como cada año abrimos las puertas del casal, de la Fundació y de la
revista. Bienvenidos a vuestra casa y gracias por la colaboración y el apoyo que
nos habéis brindado durante este año.
Domingo Mateu Conti
Vicepresidente de la Fundació Natzaret
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